Postura clásica, apreciada en todo el mundo por la excitación y las sensaciones intensas que produce. La mujer se coloca a cuatro patas y es penetrada por el hombre, que está arrodillado.
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Postura clásica, apreciada en todo el mundo por la excitación y las sensaciones intensas que produce. La mujer se coloca a cuatro patas y es penetrada por el hombre, que está arrodillado.
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abr28
Es la postura más conocida, apreciada universalmente tanto por los principiantes como por los expertos. Los dos acostados, el hombre se coloca entre las piernas de la mujer para penetrarla.
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abr28
La mujer le da la espalda a su compañero y se sienta encima de él, apoyándose en los pies; o se arrodilla a ambos lados de las caderas del hombre, lo que favorece una mayor amplitud y estimulación.
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De rodillas en el suelo, la mujer se levanta apoyándose contra el borde de la cama. El hombre, hizado sobre sus rodillas, la penetra por detrás.
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La mujer se coloca por encima del hombre, con las piernas separadas para facilitar la penetración. Una vez introducido el pene, ella juntas las piernas para que ambos cuerpos se superpongan en un alineamiento perfecto. Es cuando la mujer empieza la estimulación frotando su cuerpo, lateral y horizontalmente, contra el de su compañero.
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abr28
Partiendo de la postura del misionero, la mujer aproxima las piernas hacia su torso. Si quiere variar las sensaciones y la profundidad de la penetración, lo único que tiene que hacer es cambiar el ángulo de inclinación de las piernas. También puede apoyarse en las nalgas de su compañero, para así aumentar la presión de la pelvis.
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